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La ONG Intermón Oxfam denuncia que en el mundo ya hay 26 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar los lugares donde habitaban a causa de las consecuencias del deterioro medioambiental. Ello se debe a la incidencia cada vez más acentuada de fenómenos como la sequía o las lluvias torrenciales, sobre todo en los países pobres. Y esta cifra de refugiados aumenta a un ritmo de un millón al año.
En vísperas de la cumbre que tendrá lugar en diciembre en Copenhague, Intermón pide a la Unión Europea que lleve la delantera en las negociaciones sobre la financiación que se destinará para paliar los efectos del cambio climático. "Los líderes europeos están actuando como si el cambio climático no fuera su problema; pero no hay fronteras para el calentamiento global. Millones de personas van a ser desplazadas de sus hogares en los próximos años a menos que los países ricos inviertan en la adaptación a este fenómeno de los países empobrecidos”, afirmó Gloria Bigne, directora de Intermón Oxfam en Madrid.
Por ello, esta organización demanda a Europa que destine 35.000 millones de euros al año para ayudar a los países en desarrollo en su adaptación a los efectos del calentamiento global, y que estas ayudas no se computen como ayuda al desarrollo. Y es que, según Bigne, “no se debe obligar a los países pobres a elegir entre la construcción de defensas contra las inundaciones o la construcción de escuelas". Además, Intermón también pide que Europa se comprometa a reducir sus emisiones de Co2 respecto a 1990, ya que son los países pobres los que pagan las consecuencias de tanto deterioro.
Comisiones Obreras denuncia la medida y recuerda que España va por detrás de Europa en este sentido
El sindicato Comisiones Obreras ha puesto de manifiesto que la investigación sanitaria sufrirá un grave recorte en 2.010 en vistas a los datos que el Gobierno maneja para los próximos Presupuestos Generales del Estado. Según estas cifras, el Fondo de Investigación Sanitaria sufrirá en el próximo año una disminución del 16% respecto a 2.009, mientras que Fondo Nacional de Investigación será recortado en un 3%. Según Salce Elvira, secretaria de I+D+i de CC OO, habrá otros recortes, como el del fondo de Formación de Profesorado Universitario y el de Formación de Personal Investigador, el cual se reducirá en nada menos que un 37%. Por último, según CCOO, el recorte del programa Ciber acarreará la pérdida de entre 400 y 500 empleos.
En palabras de Salce Elvira, los presupuestos "confirman que la I+D no forma parte de la estrategia para salir de la crisis. En España sólo aumenta la inversión en los ciclos expansivos", indicó Elvira. Este hecho pone de manifiesto que nuestro país se encuentra muy alejado del resto de países desarrollados en este sentido. De esta manera, el objetivo estatal de alcanzar el 2% del PIB en inversión en I+D parece imposible debido a estos recortes. Actualmente se encuentra en el 1.2%, mientras que la media europea es del 1.8%. Sin embargo, según la ministra de Economía, Elena Salgado, la Ley de Economía Sostenible que el Gobierno pretende aprobar en breve incluirá una “aportación adicional para I+D+i tanto a través del Fondo Estatal para la Economía Sostenible como a través de medidas de estímulo fiscal".
En el año 2.007 sólo una empresa española se encontraba entre las cien primeras en cuanto a inversión en I+D+i en el ranking de la OCDE. Por ejemplo, Nokia, la empresa europea que más fondos destina en innovación, cuadruplica el gasto realizado por las 21 compañías españolas que se encuentran entre las 1.000 empresas de la UE con mayor gasto en I+D.
Aunque Brasil abolió oficialmente la esclavitud en 1888, lo cierto es que esta práctica denigrante continúa repitiéndose en el país latinoamericano. Desde mediados de los años noventa, el grupo de investigadores del Estado ha liberado a 10. 731 personas que se encontraban esclavizadas en fincas repartidas por todo el país. Y en lo que va de año, según el Ministerio de Trabajo brasileño, han sido liberadas más de 2.000 personas en semejantes condiciones. Y es que, ante la falta de oportunidades, miles de personas sin recursos no tienen otra opción que abandonar sus casas para trabajar en las plantaciones de café, caña de azúcar y soja. O, simplemente, son engañados por terratenientes que los reclutan de las zonas más pobres del país. Para ellos, no quedan muchas más opciones de supervivencia.
Sin embargo, lo que se encuentran muchos de ellos dista poco de las condiciones que se aplicaban hace más de ciento veinte años, cuando la esclavitud era considerada legal. Los trabajadores son sometidos a extenuantes jornadas de trabajo y, por si fuera poco, su sueldo es retenido para lograr el pago de los productos que estos son obligados a adquirir en los mercados de las propias fincas. Es decir, que hasta les cobran por la comida y el alojamiento, de manera que su deuda no hace más que crecer y no pueden abandonar las fincas de sus explotadores. Algunos, los más valientes, deciden escapar.
Cuando Luiz Inacio Lula da Silva llegó al poder en 2003, fijó como una de sus prioridades poner fin al trabajo esclavo. Sin embargo, el mandatario brasileño no ha logrado sacar adelante una ley que permita la expropiación para uso agrario de aquellas tierras en las que se practique la esclavitud.
Tres meses después de los incidentes entre los uigures y los han, muchos detenidos no han vuelto a sus casa. Doce de ellos serán ejecutados, la mayoría uigures.
Según ha hecho público la organización humanitaria Human Right Watch, las autoridades chinas aún mantienen detenidas a, al menos, 43 personas de etnia uigur tras los incidentes provocados el pasado verano en la región de Xinjiang. La denuncia de HRW tiene lugar cuando se cumplen tres meses de los disturbios ocasionados en la ciudad de Urumqi, la capital de la región, entre miembros de la etnia han –mayoritaria en el país- y de la uigur, de religión musulmana. Según HRW, estos datos suponen únicamente la “punta del iceberg”, ya que muchas familias no se atreven a hablar con las organizaciones humanitarias.
La ONG de origen estadounidense ha obtenido estos datos tras entrevistarse con decenas de personas de ambas grupos, y tiene indicios de que las cifras reales son muy superiores. Tras los incidentes ocurridos en julio, cientos de personas fueron detenidas en Urumqi. De ellos, todos menos uno pertenecen a la etnia uigur. HRW afirma, incluso, que entre los detenidos se encuentra un joven de 14 años, aunque las autoridades han dicho a su familia que el chico no está en su poder.
Según Brad Adams, director de HRW en Asia, “hacer desaparecer a gente no es conducta de los países que aspiran al liderazgo global”. Por ello, la organización humanitaria insta a la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea a que presione a las autoridades chinas para lograr la puesta en libertad de los detenidos. "No deben permitir que las relaciones comerciales u otras consideraciones políticas conduzcan a un trato con China diferente del de otros países que llevan a cabo esta práctica horrenda", afirma Adams.
La organización defensora de los derechos humanos también culpa a los uigures por el ataque indiscriminado que llevaron a cabo contra los han el pasado verano. Mientras, la minoría uigur culpa al Gobierno de la discriminación cultural y religiosa que sufre en favor de los han, y de haber promovido la colonización de la región parte de estos para diluir su presencia.
Tras más de tres años desde que comenzara a aplicarse el Plan Integral del Polígono Sur por parte de las administraciones local, autonómica y nacional, las cosas siguen como estaban. El programa, puesto en marcha para sacar de la exclusión a este barrio sevillano, no ha logrado los principales objetivos que se proponía, es decir, mejorar la seguridad en el barrio, incrementar las infraestructuras y acabar con el paro, que afecta a la mayoría de la población del barrio. Las organizaciones sociales que trabajan en la zona afirman que la situación se ha tornado en “insostenible”.
Según José González, los servicios sociales “se quedan sin dinero” y gran parte de la población acude a instituciones como Cáritas en busca de ayuda. Ante la falta de ayudas públicas, el párroco afirma que en los "últimos meses se ha producido una auténtica avalancha de personas. La situación nos desborda". Desde 2006, en el Polígono Sur se han regenerado infraestructuras, como bloques, aceras o paradas de autobús, pero no se ha intentado solucionar otros problemas más graves como el paro, la seguridad, la exclusión social o el absentismo escolar. "Con limosnas no se solucionará nunca los problemas", denuncia Rosario García, portavoz de Nosotros también somos Sevilla. Y es que si no se resuelven estos problemas de fondo, difícil resulta que se alcancen mejoras significativas.
En cuanto a la seguridad, la situación sigue como estaba. Aunque la presencia policial se ha incrementado, los vecinos se quejan de que cuando los agentes se marchan, las cosas vuelven rápidamente a su estado anterior. "Las familias tienen miedo. No se atreven ni siquiera a salir de sus casas por la tarde para acudir a la iglesia", reclama José González, párroco de Jesús Obrero. La plataforma vecinal Nosotros también somos Sevilla lleva años reclamando la creación de un cuerpo policial específico para el barrio. Por ahora, esta demanda no ha sido atendida, pero la agrupación anuncia protestas si sus reivindicaciones no son oídas.